El circulo carmesi
El circulo carmesi —No contratan a gente que no forme parte del cuerpo —dijo el inspector, con una sonrisa, aunque él rara vez sonreÃa—. De ser asÃ, señor Beardmore, ¡ya le habrÃamos contratado a usted! No, nuestro amigo es astuto, pero no esperará usted que el responsable de la jefatura admita que un detective, digamos, «visionario», sea otra cosa que un entrometido… Con todo, Yale es astuto.
Se habÃan ido acercando a la ventana y estaban contemplando la tranquila calle en que la mansión de Jack estaba situada.
—¿No es ésa la señorita Drummond? —dijo súbitamente.
Parr ya la habÃa visto. La joven caminaba lentamente por el otro lado de la calle, mirando los números de las casas. Luego cruzó la calle.
—Se dirige hacia aquà —jadeó Jack—. Me pregunto qué es lo que…
No esperó a terminar lo que iba a decir, sino que salió precipitadamente de la habitación para abrirle la puerta antes de que ella pusiera el dedo en el timbre.
—Me alegro de verla, Thalia —dijo, estrechándole la mano cálidamente—. ¿Quiere pasar? Un viejo amigo suyo está en el comedor.
Ella levantó las cejas.
—No será el señor Parr…