El circulo carmesi
El circulo carmesi —Es usted una adivina maravillosa —rió Jack, mientras cerraba la puerta tras ella—. ¿QuerÃa verme a solas? —preguntó repentinamente.
Ella negó con la cabeza.
—No, sólo le traigo un mensaje de parte del señor Yale. Desea que le deje la llave de la casa que posee junto al rÃo.
En ese momento ya habÃan llegado al comedor y la muchacha, al encontrarse con mirada inexpresiva de Parr, realizó un seco saludo.
«Está claro que no le gusta mi amigo», pensó Jack. Explicó el motivo de la visita de la joven.
—Mi pobre padre tenÃa una propiedad abandonada junto al rÃo. Hace años que no se habita y los peritos no consideran rentable su restauración, pues costarÃa lo mismo que la propiedad entera. Por alguna razón, Yale piensa que Brabazon querrá usarla como refugio. Brabazon llevó la administración de la casa durante algún tiempo, mientras intentaba venderla. Él se encargó de algunas propiedades de mi padre. Pero ¿se le iba a ocurrir meterse allÃ?
Parr frunció sus grandes labios y parpadeó pensativamente.