El circulo carmesi
El circulo carmesi —Creo que llegará a reformarse con el tiempo. Usted me interesa —dijo Yale, y después, tras una pausa, añadió—: ¡muchÃsimo!
Y se despidió de ella con un gesto.
Estaba concentrada en su trabajo, tecleando frenéticamente en su máquina de escribir, cuando Yale apareció en la puerta del despacho.
—¿PodrÃa ponerme al teléfono con el señor Parr? —preguntó—. Encontrará su número en la guÃa.
El señor Parr no estaba en su oficina cuando Thalia lo telefoneó, pero media hora después consiguió localizarlo y pasó la llamada al despacho contiguo.
—¿Es usted, Parr?
Ella podÃa oÃr su voz a través de la puerta, que habÃa dejado entornada.
—Voy a ir a registrar la propiedad que Beardmore posee junto al rÃo. Tengo el presentimiento de que Brabazon puede haberse escondido allÃ… Después de la comida, de acuerdo. ¿Puede estar allà a las dos y media?
Thalia escuchaba y tomaba notas taquigráficas de lo que estaba escuchando.
A las dos y media llegó Parr. Thalia no lo vio, pues habÃa una entrada directa al despacho de Yale en el pasillo, aunque oyó cómo hablaban y cómo se marchaban luego.