El circulo carmesi
El circulo carmesi Ella esperó hasta que el ruido de sus pasos se perdió en la distancia para coger el formulario de telegrama y, tras ponerle la dirección Johnson, 23, Mildred Street, City, escribió:
«Derrick Yale ha ido a registrar la casa que Beardmore tiene junto al río».
Se podía tildar a Thalia Drummond de muchas cosas, pero no de irresponsable.
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La casa se levantaba sobre un pequeño embarcadero y presentaba un panorama de dejadez y desolación: los cimientos de piedra del muelle se veían desmoronados; el parapeto[57] estaba partido y el patio se hallaba totalmente invadido por la maleza; innumerables matas de ortigas y otras hierbas formaban una barrera casi impenetrable para los dos hombres que trataban de introducirse en su interior, tras abrir la reja que les impedía el paso desde el callejón situado junto al embarcadero.
La misma casa podría haber sido pintoresca en otros tiempos, pero ahora resultaba una penosa ruina arquitectónica, con las ventanas inferiores destrozadas, la pintura del maderamen descarnada por su exposición a la intemperie y los muros descoloridos.