El circulo carmesi
El circulo carmesi —En ese caso, será arrestada inmediatamente —replicó Yale—. Créame, señor Froyant, no pienso perder de vista esos billetes, pero si terminan en manos del CÃrculo CarmesÃ, la responsabilidad será mÃa, no suya. Mi deber es salvar su vida y desviar la venganza del CÃrculo de usted hacia mÃ.
—Tiene toda la razón, toda la razón —se apresuró a admitir Froyant—, es la mejor forma de hacer frente a esta situación, Yale. Veo que no es usted tan necio como yo habÃa pensado. Hágalo a su manera.
Froyant acarició los billetes con cariño y, tras introducirlos en un gran sobre, se los entregó, con reticencia manifiesta, al detective, que se metió el paquete en el bolsillo.
—Supongo que no hay noticias de Brabazon, ¿verdad? Ese bribón me ha estafado más de dos mil libras que yo, como un idiota, invertà en uno de los podridos negocios de Marl.
—¿Sabe algo sobre Marl? —inquirió el detective, al tiempo que abrÃa la puerta.
—Lo único que sé es que era un canalla.
—¿Sabe algo más que no sea de dominio público? —preguntó Yale, resignado—. Sus comienzos, de dónde procede…