El circulo carmesi
El circulo carmesi —Creo que venÃa de Francia —dijo Froyant—. En realidad, sé muy poco de él. Fue el señor Beardmore quien me lo presentó. CorrÃan rumores de que habÃa estado envuelto en estafas relacionadas con fincas en Francia y de que habÃa sido encarcelado, pero nunca tuve muy en cuenta esa clase de chismorreos. Me era útil, y obtuve grandes beneficios de la mayorÃa de las inversiones que hice con él.
El otro sonrió. En esas circunstancias, pensó, aquel miserable bien podrÃa perdonarle al errado Marl las últimas pérdidas que le habÃa ocasionado.
Cuando regresó a su oficina, encontró a Parr esperándolo en la compañÃa de Jack Beardmore.
No esperaba la visita del joven, pero supuso que se debÃa a Thalia Drummond, por cuya presencia se disculpó discretamente.
—He enviado a la señorita Drummond a casa, Parr —dijo—. No quiero tener a una chica involucrada en el asunto de esta tarde. Es posible que tengamos un poco de jaleo.
Miró fijamente a Jack Beardmore.
—Para el cual espero que esté preparado.
—Sufriré una decepción, si no lo hay —contestó Jack alegremente.
—¿Cuál es su plan? —preguntó Parr.