El circulo carmesi
El circulo carmesi —Entraré en mi despacho unos minutos antes de la hora prevista para la llegada del mensajero. Cerraré con llave las dos puertas, la que lleva al pasillo y la que conduce a la oficina exterior. Respecto a esta puerta, dejaré puesta la llave por fuera, y les pediré que me encierren. Mi objetivo, obviamente, es prevenir la sorpresa. En cuanto escuche la llamada a la puerta y me oiga levantarme para abrir la puerta, sabrá que el mensajero ha llegado y, cuando vuelva a cerrarla, quiero que se sitúe fuera, en el pasillo.
Parr asintió.
—Parece simple —dijo.
Fue hasta la ventana, se asomó y agitó un pañuelo. Yale sonrió mostrando su aprobación.
—Veo que ha tomado las precauciones necesarias. ¿De cuántos hombres dispone?
—Creo que de unos ochenta —dijo Parr con calma—, y prácticamente van a rodear el lugar.
Yale asintió.
—Conviene tener en cuenta —dijo—, la posibilidad de que el CÃrculo Carmesà envÃe un personaje corriente como mensajero. En tal caso, es necesario seguirlo. Estoy decidido a permitir que el dinero llegue hasta las manos del mismo jefe del CÃrculo CarmesÃ. Esto es esencial.