El circulo carmesi
El circulo carmesi Con esas secas instrucciones, Froyant dirigió a los dos hombres hacia la puerta, donde se reunieron con Jack, que habÃa estado esperándolos en la calle.
—A decir verdad, me he quedado de una pieza —dijo Parr—. Por un instante pensé que le iba a dar un ataque, y después…, ¿notó usted cómo cambió su comportamiento?
Yale asintió lentamente.
En el mismo instante en que Froyant habÃa cambiado de actitud, una gran idea habÃa tomado forma en la mente del detective, una idea tan tremenda y asombrosa que casi lo paralizaba.
—Y ahora —dijo Parr de buen humor—, ya que le he prestado mi apoyo moral, tal vez quiera usted prestarme el mismo servicio. En la jefatura de policÃa no soy una persona tan grata como usted, de manera que venga conmigo y cuéntele al comisario lo que ha pasado.
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