El circulo carmesi
El circulo carmesi La actitud de Parr hacia sus obligaciones no acababa de encajar con la percepción que Jack tenÃa del carácter del inspector. A decir verdad, estaba secretamente decepcionado, aunque en el fondo también se encontraba complacido de poder compartir con el señor Parr su primera noche en la casa, cuyas estancias parecÃan contar con su propio fantasma particular.
Parr volvió a leer el telegrama.
—Debe haberlo enviado cuando aún no hacÃa ni media hora que partimos de la estación —dijo—. Hay teléfono aquÃ, ¿verdad?
Jack asintió y Parr fue a iniciar una conferencia a larga distancia. Pasó un cuarto de hora hasta que el tintineo de una campanilla anunció que podÃa empezar a hablar.
Jack oyó su voz desde el vestÃbulo y, a continuación, vio llegar al detective.
—Como ya habÃa imaginado —dijo—, el telegrama era falso. Acabo de hablar con el amigo Yale.
—Entonces, ¿ya habÃa supuesto que el telegrama era falso?
El señor Parr asintió.
—Me estoy convirtiendo en un adivino casi tan bueno como el señor Yale —dijo el detective, de muy buen humor.