El circulo carmesi
El circulo carmesi El mayordomo de Jack, que había llegado antes para ocuparse de todo lo concerniente a la comodidad de su señor, le entregó un telegrama al señor Parr apenas habían traspasado el umbral de la puerta.
Parr contempló primero el anverso del sobre y luego el reverso.
—¿Cuándo ha llegado esto?
—Hace unos cinco minutos. Un mensajero en bicicleta lo trajo del pueblo.
El inspector rasgó el sobre y extrajo el telegrama. Lo firmaba Derrick Yale, y rezaba así:
«Regrese a Londres inmediatamente. Acontecimiento muy importante».
Parr extendió el mensaje al joven sin mediar palabra.
—Entonces tendrá que marcharse, por supuesto. Es un auténtico fastidio. No hay un tren hasta las nueve en punto —dijo Jack, desilusionado ante la perspectiva de perder a su compañero.
—No pienso irme —dijo Parr, tranquilamente—. No hay nada en el mundo capaz de forzarme a hacer otro viaje en tren esta noche. Sea lo que sea, tendrá que esperar.