El circulo carmesi
El circulo carmesi Salieron juntos al vestíbulo, donde Jack los encontró. El coche de Beardmore llevó al visitante con su bolso de vuelta a la estación y a partir de ese momento la conducta del señor Marl fue muy singular. Facturó su bolso hasta la ciudad, pero él se apeó en la estación siguiente. Siendo un hombre que detestaba tanto caminar y tan contrario al ejercicio físico por naturaleza, demostró un espíritu casi heroico, ya que se puso a recorrer a pie las nueve millas que lo separaban de la finca de los Beardmore…, y no fue por la ruta más corta.
Ya casi había anochecido, cuando el señor Marl hizo su entrada furtiva por un espeso vivero que lindaba con la propiedad de los Beardmore. Se sentó, cansado y polvoriento pero con determinación, y esperó a que cayera la noche. Y, durante su espera, examinó con especial cuidado la pesada pistola automática que había extraído de su bolso en el tren.