El circulo carmesi
El circulo carmesi Permaneció bastante tiempo sentado en su sillón, mirando por la ventana. No tenÃa ninguna necesidad de preguntarse quién era el artÃfice. PodÃa adivinarlo. No obstante, hizo investigaciones superficiales y el chico del ascensor le proporcionó toda la información que él precisaba.
—SÃ, señor, esta mañana ha estado su secretaria, esa señorita tan guapa. Llegó poco después de que se abrieran las oficinas. Estuvo aquà poco menos de una hora y luego se fue.
—¿Llevaba alguna bolsa?
—SÃ, señor, un maletÃn —dijo el muchacho.
—Gracias —dijo Derrick Yale, y regresó a la jefatura para volcar en los flemáticos oÃdos del señor Parr una historia de cajones abiertos y documentos robados.
—Ahora voy a decirle a usted, señor Parr, una cosa que no le he dicho a nadie, ni siquiera al comisario —dijo Yale—. Todos pensamos que el CÃrculo Carmesà es una organización regida por un hombre. Yo conozco de cierto la cita de esta joven con un hombre que la inició en los misterios de la banda, sean éstos cuales fueren. Pero también sé que, en lugar de ser el jefe, ese enigmático caballero del automóvil obedece las órdenes, como todos los demás miembros, del verdadero centro de la organización…, ¡qué es Thalia Drummond!
—¡Santo Dios!