El circulo carmesi
El circulo carmesi Thalia abrió la puerta y le cogió el sobre de las manos.
—DeberÃa decir a sus amigos que va a cambiar de domicilio —dijo la mujer, poco dispuesta a dejar la disputa a medias.
—No les he dicho a mis amigos que vivo en este lugar tan horrible —dijo Thalia dulcemente, cerrando la puerta tras de sà antes de que la patrona pudiera dar con una respuesta adecuada.
Sonrió mientras acercaba el sobre a la luz. La dirección estaba escrita con caracteres de imprenta. Le dio la vuelta para leer el remite antes de abrirlo y extrajo una gruesa tarjeta blanca. Con el primer vistazo al mensaje, su rostro cambió de expresión.
La tarjeta era cuadrada y en su centro habÃa un gran CÃrculo CarmesÃ. Dentro de éste, escrito con los mismos caracteres de imprenta, aparecÃa el siguiente texto:
«La necesitamos. Suba al coche que encontrará esperándola en la esquina de la plaza Steyne, mañana, a las diez de la noche».
Colocó la tarjeta sobre la mesa y se quedó mirándola fijamente.
¡El CÃrculo Carmesà la necesitaba!
HabÃa estado esperando esta citación, pero habÃa llegado antes de lo que ella habÃa previsto.