El hombre siniestro
El hombre siniestro —Y… ¿ese hombre ha hecho eso? —dijo la muchacha.
—¿Qué hombre? ¿Quién? —preguntó vivamente el detective.
La muchacha estaba a punto de sufrir un ataque de nervios; al fin, haciendo un gran esfuerzo, pudo decir:
—Bien, yo les explicaré a ustedes lo ocurrido, desde el principio. Yo me iba a marchar esta noche para pasar una temporada con…, con… una amiga. Me he esperado para decirle a mister Tara que iba a estar ausente una semana. Él me ha preguntado entonces adónde iba, cosa que yo no esperaba; como él insistÃa, se lo he dicho al fin y entonces él ha parecido volverse loco de rabia y de sorpresa. Se ha puesto furioso, me ha gritado, insultado soezmente, y al final me ha tirado un vaso a la cabeza.
Se levantó el pelo y mostró a los otros una pequeña herida, que le habÃa manchado de sangre los cabellos y el rostro.