El hombre siniestro
El hombre siniestro —A nadie —contestó Elsa muy serena—. Sólo he visto la luz débil de la linterna, y sólo por un segundo.
¿Por qué hacÃa esto? ¿Por qué, por qué, por qué? Esto parecÃa preguntarle su conciencia a la muchacha. ¡Estaba encubriendo a un asesino…, al asesino de Maurice Tarn! ¡Estaba mintiendo para salvar a un hombre cruel y ruin de las manos de la ley… y se horrorizaba de su propia locura! ¡Porque ella sabÃa quién era el hombre que habÃa penetrado en la estancia, le habÃa visto, como sugerÃa el detective, cuando encendió la linterna y la luz cayó un instante sobre un periódico! ¡Y aquel hombre era… Feng Ho!