El hombre siniestro
El hombre siniestro Amery volvió a doblar el periódico que habÃa desdoblado, y la miró con impaciencia, preguntando:
—¿Qué…?
—Mi tÃo fue asesinado anoche por un hombre que penetró en nuestra casa, un hombre que… ya habÃa intentado antes entrar. Yo no informé de esto a la policÃa, pero le vi y le reconocÃ.
—¿Por qué no se lo contó a la policÃa miss Marlowe? —preguntó él frunciendo el ceño—. Era su deber.
—Pues no se lo he dicho, porque…, porque… podrÃa jurar que el autor del crimen es…
—¿Quién? —interrumpió Amery—. ¿Quién es?
—Es Feng Ho. El chino —respondió la muchacha con voz firme y clara—, Feng Ho.
Y usted lo sabe, usted sabe que ha sido Feng Ho, usted lo sabe.
El mayor bajó los ojos un instante, mirando su carpeta, y ella le vio morderse los labios. Hubo un breve silencio. Luego, la muchacha añadió:
—Yo no he querido comprometerle a usted ni a sus amigos, mayor Amery. SerÃa una deslealtad hacia la empresa. Pero ahora voy a contarlo todo.
—¡Muy bien hecho! —dijo él vivamente—. Pero me parece que se equivoca usted, miss Marlowe. Feng Ho…