El hombre siniestro
El hombre siniestro Poco después, Elsa encontró entre sus notas tomadas en taquigrafía una palabra que no entendía y tuvo que volver al despacho de su jefe para aclararla. Pero el despacho estaba vacío. El mayor Amery había salido y tardó una hora en volver. Todo este tiempo había estado en una agencia esperando que le trajera el mensajero un sombrero gris de fieltro de la talla seis y medio y con una ancha cinta negra, que había encargado que le fueran a comprar.