El hombre siniestro

El hombre siniestro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No solamente me espera, sino que me ha llamado él mismo. Tengo que esperar al sábado para marcharme definitivamente. Le he dejado una nota explicándoselo, pero no ha querido tenerla en cuenta. Bueno, no hablemos de él, por favor. Usted me acompaña un rato, ¿no?

—¿Cómo? Todo el tiempo —repuso el doctor, indignado.

Hallam pensaba en Soyoka, y todo lo que se relacionaba con éste le hacía sentirse indignado.

La muchacha le encontró pensativo, atribuyéndolo a la impresión de haber acudido al tribunal. Pero Hallam pensaba en el famoso sobre de Amery, y recordaba la carta que había recibido Tarn en la mañana del día de su muerte. La oferta de las doscientas mil libras era incomprensible, si Soyoka conocía ya el paradero del dinero y lo había sacado de la caja fuerte.

A petición de Elsa, el doctor la dejó en la esquina de Wood Street, y la muchacha, dominando su cólera, subió con rapidez la escalera de la oficina. Estaba lista para el trabajo cuando vio a Amery, y se excusó ante él por llegar algo tarde.

El mayor Amery aguardaba de pie ante la chimenea. Sobre la mesa estaba la carta que ella le había dirigido, y tal era el poder de sugestión que este hombre ejercía sobre ella, que se estremeció al pensar en el efecto que le habría causado la noticia de su despido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker