El hombre siniestro
El hombre siniestro —¿Qué piensa usted de todo esto, miss Marlowe? ¡Es terrible!, ¿verdad? ¡Peor que en el cine! ¿Verdad que parece una pelÃcula? ¿Qué piensa usted?
Elsa, sentándose a la máquina, respondió brevemente:
—No sé por qué me parece que el mayor Amery tiene cierto resentimiento contra el banquero. Se ven cosas tan extrañas…
Miss Dame, sentándose en un diván, siguió preguntando:
—¿Quiere usted decir que supone que «el hombre siniestro» ha hecho caer a ese hombre en una trampa?
—No sé qué pensar, amiga mÃa —respondió Elsa.
No querÃa discutir la conducta de Amery con su amiga, pero por ciertos indicios, sus sospechas crecÃan. Le costaba trabajo creer que el mayor hubiera organizado la riña; pero por otro lado, se inclinaba a pensar que él era, en realidad, el que habÃa promovido el incidente. DebÃa de conocer las costumbres del banquero, por lo visto, y…
Elsa, buscando un papel, observó que en un ángulo de la habitación habÃa un armario de madera de pino sin pintar, y se levantó. Miss Dame, que la habÃa visto mirar alrededor, le preguntó:
—¿Busca usted una hoja de papel, miss Marlowe?
—Si, aquà debe de haber.