El hombre siniestro
El hombre siniestro —¡Oh, escribirá bien el chino! —protestó miss Dame sin darse por vencida—. De todos modos, mayor Amery, usted debe comprender que nosotras, las chicas, tenemos que tener cuidado y no exponernos a que un salvaje pueda faltarnos el respeto.
Elsa se echó a reÃr, y el mayor también. Luego contestó:
—Nada de eso, miss Dame. Feng Ho es un hombre muy correcto, como les digo, y no las molestará a ustedes para nada. Por lo demás, él estará al frente del departamento del Comercio de Oriente, que ustedes saben es la rama más importante de esta empresa.
Cuando se marchó. Jessie siguió protestando, y luego dijo:
—¡Trabajar con un chino…! ¡Ah, no! Mire, miss Marlowe: he consultado con mi horóscopo esta mañana, y dice que soy una mujer muy sensible, imaginativa, delicada, de temperamento artÃstico, amante de la música, juiciosa y prudente. Y todo esto debe valer algo.
—Todo eso la hace a usted perfectamente apta para trabajar a las órdenes de Feng Ho, miss Dame —dijo Elsa disimulando la burla—, y para hacer frente a las circunstancias.