El hombre siniestro
El hombre siniestro —Pero bueno —añadió en seguida—, él habla y escribe el inglés como usted y como yo, de modo que puede usted escribirle en inglés, desde luego. EscrÃbale diciendo: «Me ocupo de buscar a un hombre inteligente que trabaje en la provincia de Nangpoo. Feng Ho ha llegado. Puede usted enviarme las cartas para él aquÃ. Cuando vea usted al jefe de Sun Yat, dÃgale…».
Se calló, tendiendo a la muchacha un papel donde, en letras mayúsculas, estaban escritas estas palabras misteriosas e ininteligibles:
CARRETILLA TENDENCIA PROVISIONAL BÉLICO VELA ESTARCIR PENDIENTE ARCE CRESTA HAMLET DESIRE.
Él la estaba mirando fijamente, retorciéndose el pequeño bigote, y cuando al fin la muchacha levantó la cabeza, murmuró:
—¿Qué le parece esto, miss Marlowe? Y dÃgame: ¿tiene mucho trabajo? Espero que al menos cobrará usted aquà un buen sueldo, ¿no?
Era la primera vez que aquel hombre parecÃa demostrar algún interés hacia ella. Hasta ese momento, Elsa habÃa tenido la sensación de que Amery la miraba como si fuera un mueble más en la oficina.
—Está bien. Por lo demás, espero que usted esté satisfecho de mi trabajo, mister Amery.
En vez de contestar a su pregunta, el jefe cambió de tono y dijo: