El hombre siniestro
El hombre siniestro El mayor regresó a las siete a su casa, y al llegar. Feng Ho le siguió al despacho, preguntándole:
—¿Conoce usted a mister Jarvie, mayor Amery?
—SÃ. ¿Qué ocurre con él?
—Que ha sido detenido esta tarde, junto con otro hombre llamado Sainson, en Hull.
—¡Ah…! En ese caso, la detención del doctor Hallam no se hará esperar mucho.
—La muerte serÃa poco para él —dijo el chino—. Porque él mató a Maurice Tara. Yo oÃ, con mi oÃdo tan fino, el ruido del puñal al ser sacado de la funda. Y si yo no hubiera tenido la mala idea de quitar la luz cuando entré en la casa… Pero el contador estaba al pie de la escalera, y querÃa cerciorarme de que mister Tara estaba dormido. Por eso quité la luz, porque al apagarse, si hubiera estado despierto, habrÃa salido a la escalera.
—De todos modos estás en un error, Feng Ho —dijo Amery—, El que mató a Tara fue un hombre llamado Stillman.
Luego el mayor se vistió para ir al teatro y ordenó al chino:
—Coge para mà un palco proscenio. Platea, desde luego, que es el más cercano al escenario. Y ahora tráeme el micrófono.
El chino le entregó a su amo una cajita.
