El hombre siniestro
El hombre siniestro Dame quedó solo con su miedo, con sus fantasmas y los ruidos de la noche. El gemir del viento, el ruido de la lluvia que ahora azotaba los cristales y, sobre todo, el espectro de su crimen le hicieron beber vaso tras vaso, hasta que el terror y la borrachera le hicieron prorrumpir en un profundo llanto.