El hombre siniestro
El hombre siniestro —¡Oh!, ¿quién la ha encerrado aqu� ¿Ellos? —preguntó la recién llegada, llena de espanto—. ¡Espere, espere un momento que traigo las llaves!
Se marchó, volvió al cabo de un momento y abrió la puerta. Elsa salió, y las dos corrieron hacia el pasillo, mientras miss Dame murmuraba:
—¡Rápido! Mi padre me matarÃa si viera lo que acabo de hacer.
Llegaron al vestÃbulo. Ya abrÃan la puerta de la calle cuando mister Dame despertó y soltando un fuerte rugido, se lanzó hacia fuera.
Las dos amigas se encontraron en la calle, desierta y a oscuras a aquellas horas.
Las muchachas corrÃan desesperadamente. Mister Dame, impulsado por la borrachera y por el horror al pensar en aquella fuga de miss Marlowe, volaba detrás de ellas.