El hombre siniestro
El hombre siniestro —Tampoco. El suelo estaba recién fregado, pero mister Dame me ha dicho que han estado de limpieza y obras estos dÃas. En cuanto al hoyo, me dijo que era para limpiar el coche que piensa comprar, pero que los obreros encontraron tuberÃas del gas y alcantarillas, y entonces ordenó que lo taparan. En efecto: nuestros obreros han encontrado esas tuberÃas a unos dos metros de profundidad.
—¿No han encontrado ustedes tampoco mantas, colgadas en las paredes? —preguntó el jefe.
—No; pero en un rincón del garaje habÃa un montón de mantas dobladas.
—Es extraño que mister Amery no haya aparecido por ninguna parte.
—SÃ; y me he pasado casi toda la mañana buscando una pista del mayor.
—Bien; oiga —dijo Wille consultando unos documentos—, ¿y qué hay de ese otro asunto, eso de que el jefe de la banda de Soyoka es Tupperwill? ¿Sabe algo de eso?