El hombre siniestro
El hombre siniestro La quiebra del Banco Stebbing fue comunicada a Scotland Yard a los cinco minutos de haber sido puesto el cartel en la puerta, y mister Wille dio la orden de que se buscara a mister Bickerson a toda prisa.
Cuando entró en el despacho de su jefe. Wille le alargó un papel diciéndole:
—¡Mire esto! El Banco Stebbing ha sido cerrado por la policÃa de la City por una denuncia presentada durante la noche por el mayor Amery, es evidente. Hay una orden de detención contra Tupperwill y sus compañeros del Consejo de Administración; pero, al parecer, mister Tupperwill ha logrado huir. ¿A qué hora le vio usted?
—No serÃan aún las once.
—¿Se dirigÃa a su banco? Porque el informe que yo tengo aquà dice que no ha estado hoy en la City.
—No; yo no le vi en el banco; le encontré en Tredgers Court, y parecÃa que iba a su despacho.
—¿Notó usted algo extraño en él? ¿Estaba nervioso o parecÃa preocupado?
—No, nada; me extrañó que hubiera pasado la noche en Brighton, pero nada más. Yo le vi normal.
Mister Wille volvió a leer el informe que tenÃa en la mano, y que terminaba con una completa descripción del banquero. Luego, llamó a su ayudante y le ordenó:
