El hombre siniestro
El hombre siniestro Bickerson se puso luego al habla con la comisarÃa de policÃa de Kensington, y preguntó:
—Oiga, ¿quién recogió al chino?
—El agente Simmons —le contestó el sargento de guardia—. Estaba patrullando y oyó gemidos en un jardÃn; al entrar, se encontró al chino herido y le llevó al hospital en un taxi que pasaba por allà en aquel momento.
—¿Nadie más intervino en ello?
—Nadie en absoluto. Simmons y el chófer.
—¡Muchas gracias! —dijo el detective, colgando el auricular. En su rostro apareció una sonrisa, al pensar que el doctor Hallam le habÃa mentido.