El hombre siniestro
El hombre siniestro Bickerson tuvo luego una breve entrevista con Wille, el cual, después de hablar con el comisario, le dijo que era preciso continuar las pesquisas sobre el caso de Elsa Marlowe.
—Vaya a ver a mister Dame y deténgale —ordenó al detective—. Pase antes por la división el distrito y lleve a un agente con usted.
Jessie Dame volvió a su casa muy temprano aquella tarde, obedeciendo las órdenes que le habÃa dado su padre en la famosa nota. Temblando, subió la escalera de la terraza de su casa y llamó. Su propio padre fue a abrirla, pero ella no le reconoció de momento porque Dame se habÃa quitado el bigote.
—¡Pasa! —le dijo en tono duro—, ¡Entre tú y aquella muchacha, no sabes en qué lÃo me habéis metido! Y ahora yo, por tu culpa, tengo que marcharme.
—¿Qué ocurre, papá? ¿Es algo grave?
—¿Grave? ¡Y tan grave! ¡Ven aquÃ!
La llevó al comedor. Sobre la mesa vio un maletÃn y un atamantas, y le oyó decir:
—Me voy de Londres inmediatamente.
—¿Adónde vas papá?
