El hombre siniestro
El hombre siniestro —Por otro lado, los detalles del garaje, del foso, de la amenaza de asesinato, el secuestro…, todo coincide. Y hasta el hecho de que no hayamos encontrado ningún cadáver en el foso, no quiere decir nada, sino que en el garaje no se cometió el crimen; pero ello no impide que se haya realizado en otra parte. Además, tenemos los antecedentes de Dame, que, como ustedes saben, son pésimos: ese hombre habÃa cumplido tres condenas en presidio, y un hombre de esta clase no se suicida para no volver a Dartmoor, sino para no subir a la horca, sencillamente. Bueno, ¿qué hora es? ¡Las nueve y media! Bien. ¿Usted no sabe dónde podrÃamos encontrar a miss Marlowe. Bickerson?
—SÃ, mister Wille; creo que está en Herbert Mansion, en casa de mistress Hallam.
—Bien, pues vaya usted y tráigala. Hemos de continuar las diligencias. Y ustedes, amigos mÃos, pueden retirarse.
Bickerson se encaminó a casa de Louise Hallam, que le recibió con mucha amabilidad y le dijo:
—¿Miss Marlowe? No está aquà ya. Mi marido ha reservado para ella una habitación en el Palace y hemos mandado allà su equipaje.
Bickerson comprobó esto poco después: las maletas de miss Marlowe estaban en el Palace, en una habitación reservada por Hallam para la muchacha, pero Elsa no habÃa ido al hotel todavÃa.