El hombre siniestro
El hombre siniestro Muy pocas personas de las que visitaban a mistress Louise Trene Hallam, en su lujoso piso de Herbert Mansion, podÃan imaginar que aquella hermosa y joven mujer de ojos azules, pudiera tener relación alguna con el joven y simpático doctor de la calle de la Media Luna.
Por motivos especiales, mistress Hallam vivÃa separada de su esposo. Se dedicaba a criar perros pekineses, era socia de varios clubs femeninos, y tenÃa un carácter altivo e independiente. Además, nadie habÃa sospechado que era la esposa del doctor Hallam.
El matrimonio no habÃa sido feliz desde el principio. Louise Hallam, entre otros muchos defectos, tenÃa el de ser una ladrona empedernida, lo que en varias ocasiones habÃa puesto en un brete a su marido. Por dos veces, éste tuvo que pagar fuertes sumas para librarla de la cárcel. Desde entonces, el matrimonio vivÃa separado, con gran contento por parte de Louise, que pensaba seguir asà siempre.
Como el marido la visitaba en rarÃsimas ocasiones, la mujer se sorprendió mucho esa tarde al verle entrar en el saloncito.
—¡Bien venido, extranjero! —bromeó Louise con ironÃa—. ¡Dichosos los ojos! ¿Qué me cuentas? ¿Supongo que no vendrás a pedirme el divorcio?
Él la miró conteniendo su indignación y respondió:
