El hombre siniestro
El hombre siniestro Con gran nerviosismo, saltó de la cama y corrió los visillos. La luna iluminaba, y entonces la joven pudo ver, en el alféizar de la ventana, un objeto corto y brillante.
Abrió la ventana y un grito se escapó de su boca, al descubrir de qué se trataba: era un puñal, que tenía grabadas en el mango unas palabras en chino.