El hombre siniestro

El hombre siniestro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues pregúnteselo usted —insistió Amery, despidiendo luego a la muchacha con su peculiar gesto desdeñoso.

Ya cerca del mediodía, llegó el chino, tan elegante y atildado como siempre, y llevando en una mano el sombrero y el paraguas, y en la otra la lujosa jaula de su canario.

El chino saludó a la muchacha con una amplia y prolongada sonrisa, y luego dijo:

—Mi digno pajarito ha estado enfermo toda la noche, y he tenido que estar dándole azúcar hasta las seis de la mañana. Pero ahora va a cantar en honor de esta señorita. ¡A ver, «Pi»! ¡Empieza!

Elsa comentó, medio en broma y medio en serio:

—No es cierto, Feng Ho, que haya estado usted toda la noche cuidando al canario. ¡Miente!

—«Pi» —dijo entonces el chino, muy serio—, si miento, no cantes. Y si digo la verdad, obséquianos con tu mejor canto.

Como si el animal hubiera comprendido, rompió en maravillosos trinos.

Luego, el chino explicó que los hombres de ciencia más eminentes, desde Confucio a Darwin habían observado que los animales poseen una especie de sentido inmaterial que les hace conocer la verdad de las cosas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker