El hombre siniestro

El hombre siniestro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Dígale usted que se va a pasar una semana con una amiga —propuso el doctor—. Yo le conozco, y sé que no le preguntará de quién se trata.

Esto, aunque a regañadientes, pareció convencer a la muchacha, que asintió en silencio.

—Yo mismo la ayudaré —dijo alegremente el doctor—. Mire, entraré con usted y los dos hablaremos con el viejo.

Pero mister Tarn no había regresado todavía.

La joven dejó a Ralph en el comedor, mientras ella subía a su dormitorio a hacer la maleta. Sin saber por qué la idea de ir a casa de Trene Hallam la disgustaba; luego se encogió de hombros, pensando que quizá allí lo pasaría bien y conocería gente, haciéndose buena amiga de la cuñada del doctor.

Se alegraba de marcharse, porque el instinto parecía decirle que mister Tarn estaba próximo a sufrir una grave crisis.

De pronto, mientras hacía la maleta, la asaltó una idea absurda: ¿cómo le sentaría al mayor Amery la novedad?

Luego, sonrió, encogiéndose de hombros otra vez y bajó al comedor.

—¿Qué hace su tío por las noches? —le preguntó el doctor, sonriendo al verla entrar—. Bebe mucho, ¿no?

Elsa suspiró con aire triste y asintió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker