EL Castillo de Otranto
EL Castillo de Otranto Alarmado por este sueño, e incapaz de seguir sus instrucciones, sus cadenas se le hicieron más pesadas que nunca. Pero mientras sus pensamientos se concentraban en la manera de obtener la libertad, recibió la agradable noticia de que los príncipes confederados, que guerreaban en Palestina, habían pagado su rescate. Al instante se dirigió al bosque de su sueño, y durante tres días él y sus criados vagaron sin ver a un ser humano. Pero al atardecer del tercer día llegaron a una ermita donde encontraron a un venerable asceta agonizando. Le administraron eficaces cordiales, y devolvieron la palabra al santo varón.