EL Castillo de Otranto

EL Castillo de Otranto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Rezo fervientemente para que se nos exima de tales pruebas —dijo la piadosa princesa—. Sabéis que he dedicado mi vida a implorar la bendición sobre mi señor y sobre mis hijos indefensos. ¡Uno, ay, me ha sido arrebatado! ¡Que el cielo me escuche y libre a Matilda! ¡Interceded por ella, padre!

—Todos los corazones la bendecirán —comentó Teodoro apasionadamente.

—¡Calla, joven temerario! —le advirtió Jerónimo—. ¡Y vos, querida princesa, no os opongáis a los designios de lo alto! El Señor da y el Señor quita: bendecid su nombre y acatad sus decretos.

—Lo hago con la mayor devoción —contestó Hippolita—, pero ¿me despojará de mi único consuelo? ¿Debe perecer también Matilda? Oh, padre, he venido… Pero despide a tu hijo. Nadie salvo tú debe oír lo que voy a decir.

—¡Que el cielo os conceda todos vuestros deseos, excelente princesa! —dijo Teodoro, retirándose.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker