EL Castillo de Otranto

EL Castillo de Otranto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Id, querido señor —dijo Teodoro—; obedeced al príncipe. Yo no merezco que por mi causa demoréis su satisfacción.

Jerónimo preguntó quién llegaba y recibió respuesta:

—Un heraldo.

—¿En nombre de quién?

—Del caballero del sable gigantesco. Y debo hablar con el usurpador de Otranto.

Jerónimo regresó junto al príncipe y no dejó de repetirle el mensaje palabra por palabra. Apenas empezó a hablar el fraile, Manfredo se sintió aterrorizado, pero al oírse tratar de usurpador, su rabia rebrotó y se reavivó todo su coraje.

—¡Usurpador! ¡Insolente villano! ¿Quién osa poner en duda mi título? Retiraos, padre, que éste no es asunto de monjes: yo mismo voy al encuentro de ese presuntuoso. Id a vuestro convento y preparad el regreso de la princesa: vuestro hijo será el rehén de vuestra fidelidad. Su vida depende de vuestra obediencia.

—¡Santo cielo, mi señor! Vuestra alteza hace sólo un instante perdonó sin condiciones a mi hijo. ¿Tan pronto habéis olvidado la intercesión de lo alto?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker