Aprendiendo a quererse a sà mismo
Aprendiendo a quererse a sà mismo Quererse a uno mismo es una necesidad vital, una prioridad que garantiza la supervivencia emocional en un mundo que penaliza el amor propio. Desde la infancia se implanta una visión distorsionada que frena la autoaceptación, inculcando una cultura que exalta el sacrificio por los demás, pero censura la gratificación personal. Se celebra a quienes se anulan en nombre de la modestia y se castiga, con juicio o burla, cualquier manifestación de autoelogio o disfrute personal. Amar lo que uno es se convierte asà en un acto revolucionario, muchas veces malinterpretado como narcisismo o arrogancia.
La sociedad acepta y promueve la expresión de afecto hacia otros, pero no enseña a amarse a uno mismo, ni a cuidarse psicológicamente. Se reprime la expresión del yo positivo, se disimula la alegrÃa, se minimizan los logros, como si reconocer el propio valor fuera una falta de ética o mal gusto. El resultado es la autonegación sistemática, un desprecio solapado de las propias virtudes que deriva en ansiedad, inseguridad y depresión.
