Aprendiendo a quererse a sà mismo
Aprendiendo a quererse a sà mismo Quien no se gusta, evita la seducción, anticipa el rechazo y se esconde. Y en esa anticipación, termina generando el rechazo que teme. En cambio, gustarse a uno mismo es un acto de apertura: transmite confianza, magnetismo, luz. La actitud transforma el cuerpo en algo deseable. La autoimagen positiva no requiere perfección, sino aceptación. Es necesario destacar los atributos propios, disfrutar de ellos sin vergüenza, construir una estética personal, auténtica y libre de imposiciones externas. Gustarse es atreverse a existir con alegrÃa.
Amarse no es un sentimiento abstracto; se demuestra en actos concretos. La autoestima no florece con pensamientos bonitos, sino con acciones que expresan afecto hacia uno mismo: el autoelogio, la autorrecompensa, la contemplación personal, el cuidado del tiempo propio. Sin estas expresiones, el amor propio se marchita. Asà como el cariño hacia otro se manifiesta en detalles y atenciones, la autoestima exige dedicación, reconocimiento y disfrute personal.
