La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo De seguro, sólo bajo la forma de una empresa capitalista fue posible el gerenciamiento de una banca, de un comercio mayorista de exportación, incluso de un comercio minorista de mayores dimensiones, o bien, por último, el de un gran distribuidor de mercaderías elaboradas por artesanos. Sin embargo, todos estos emprendimientos podían estar conducidos en un espíritu estrictamente tradicional: a los grandes bancos de emisión ni siquiera les estaba permitido hacer negocios de otra manera; durante épocas enteras el comercio de ultramar estuvo basado sobre monopolios y reglamentaciones de riguroso carácter tradicional. Fue en el comercio minorista — y no nos referimos aquí a esos pequeños zánganos sin capital que hoy claman por ayuda estatal — dónde estuvo en pleno proceso la revolución que le puso fin al antiguo tradicionalismo. Es la misma transformación que hizo estallar las viejas formas del trabajo artesanal domiciliario con el cual el moderno trabajo en el domicilio tiene un parentesco solamente superficial. Aunque estos hechos son bien conocidos, utilizaremos otra vez un caso especial para ilustrar cómo transcurrió y qué significó esta revolución.