El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Cuando la Expedición acabó su refrigerio, ya habÃa caÃdo la noche. Las estrellas ostentaban su máximo fulgor y la creciente palidez que se extendÃa por el lado de Hankey era el heraldo de la luna. Se habÃa mantenido la guardia las ratoneras, pero los centinelas se habÃan trasladado a la pendiente del cerro, por encima de las aberturas, considerando que desde aquel puesto serÃa más ventajoso disparar. Acamparon allÃ, sobre el suelo cubierto de rocÃo, combatiendo la humedad con whisky. Los demás permanecieron descansando en la casa, y los tres lÃderes discutieron la tarea nocturna con los hombres. La luna salió a medianoche, y tan pronto como su disco se hubo desprendido del horizonte, todos los componentes de la expedición, excepto los centinelas de la ratonera, se pusieron en marcha en fila india hacia los avisperos, con la conducción de Cossar.
