El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —Sà —contestaba Winkles—. Es un joven muy capaz… muy capaz. Completamente desatinado, ¿sabe usted? Violentamente reaccionario… pero enteramente capaz. Y es evidente que está dispuesto a ganar dinero con este producto nuestro. Ha adoptado una actitud muy decidida. Habla de nuestra proposición de utilizarlo en las escuelas elementales…
—¿De nuestra proposición de utilizarlo en las escuelas elementales?
—Yo dije algo de eso el otro dÃa —muy de paso—, cosa de poca monta, en un Politécnico. Para aclarar el concepto de que el producto es, en realidad, altamente beneficioso. Y que no entrañaba el menor peligro, a pesar de esos pequeños accidentes iniciales, que no pueden volver a suceder… Ya sabe usted que el producto serÃa muy bueno… Pero él se ha puesto en contra.
—¿Y qué dijo usted?