El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Si se la suprimía mientras duraba el crecimiento, se presentaba primero una vaga sensación de molestia y de inquietud, luego un período de voracidad —como en el caso de las jóvenes ratas de Hankey— y luego el sujeto en crecimiento presentaba cierta especie de anemia exagerada, enfermaba y moría. Las plantas sufrían efectos similares. Esto, sin embargo, se aplicaba sólo al período de crecimiento. Tan pronto como se alcanzaba la adolescencia —en las plantas representada por la formación de los primeros brotes florales—, el apetito y necesidad de Heracleoforbia disminuían, y tan pronto como la planta o el animal había llegado a la edad adulta, se hacía por completo independiente de cualquier provisión ulterior del Alimento. Quedaba, como si dijéramos, firmemente establecido en la nueva escala, firmemente establecido que, como los cardos de los alrededores de Hickleybrow y la hierba de la loma demostraban, las semillas producían retoños gigantes de la misma especie.

Y el pequeño Redwood, pionero de la nueva raza, primero de todos los niños que tomaron el Alimento, seguía arrastrándose por su cuarto, destrozando el mobiliario, mordiendo como un caballo, pellizcando como un depravado y vociferando pueriles silabeos a su «mamma» y a su asustado e intimidado «pappa», que era quien había puesto en marcha el desaguisado.

El niño había nacido lleno de buenas intenciones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker