El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Los dos trabajaron juntos con toda armonÃa, pero Redwood fue quien suministró la mayor parte de las teorÃas educativas requeridas…
Hicieron pintar las paredes y los maderámenes con alegre vigor. En su mayor parte prevaleció un color blanco cálido, pero con franjas de colores brillantes para dar fuerza a las sencillas lÃneas de la construcción.
—Debemos tener colores limpios —dijo Redwood.
Y en determinado sitio puso una banda horizontal hecha con cuadrados, en los que los carmines y morados, anaranjados y amarillo limón, azules y verdes, de diversos matices y tonalidades, se hacÃan honor a sà mismos. Estos cuadrados debÃan ser arreglados y vueltos a arreglar por los niños gigantes combinando los colores a su placer.
—Después seguirá la decoración… —decÃa Redwood—. Dejemos que primero se percaten de la extensión de la escala cromática y luego ya prescindiremos de esto. No hay motivo alguno para que los coaccionemos en favor de un color o dibujo en particular.
Y luego continuó:
—Este sitio debe estar lleno de interés. El interés es el alimento del niño, y la falta de interés significa tortura y hambre. Debe haber cuadros en abundancia.