El alimento de los dioses
El alimento de los dioses No se colocaron cuadros permanentes en la habitación, sino que se colgaron marcos vacíos en los que debían encuadrarse nuevas imágenes para quitar y poner, las cuales se quitarían, guardándolas en una carpeta, y sustituyéndolas por otras nuevas cuando el interés por las anteriores hubiese pasado. Había una ventana que daba a la calle, y además, para aumentar el interés, Redwood había amañado por encima del techo del cuarto de los niños una cámara oscura que enfocaba Kensington High Street y un buen trozo de los jardines de Kensington.