El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo que siguió fue una serie de resonantes golpes dados sobre una mesa y a continuación un grito que más bien parecía un graznido:

—¡Guuluu! ¡Buuuzuu! Pzz…

—Lo mejor que puedo hacer —dijo Redwood siguiendo una diferente línea de ideas—, es enseñarle yo mismo.

Los porrazos se hicieron más insistentes. Durante un momento le pareció a Redwood que habían alcanzado un ritmo del zumbido de una locomotora, la locomotora que él habría podido imaginar arrastrando el gran tren de los acontecimientos que se le echaba encima. Luego una serie descendente de golpes más secos rompió aquel efecto, y volvió a repetirse.

—¡Adelante! —exclamó al oír que alguien llamaba a la puerta.

Y la puerta, que era grande como la de una catedral, se entreabrió con lentitud. El nuevo malacate dejó de chirriar y Bensington apareció en la abertura, mirando con benevolencia por encima de sus gafas.

—Me aventuré a dar una vueltecita por ahí para ver —susurró de un modo confidencialmente furtivo.

—Pase —dijo Redwood, y así lo hizo Bensington, cerrando la puerta tras de sí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker