El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —Estamos fuera de todo eso —volvió a decir el vicario—. Vivimos en una atmósfera de cosas simples y permanentes, Nacer y Trabajar, el simple tiempo de la siembra y el simple tiempo de la cosecha. El Tumulto pasa y nos deja completamente de lado. Se sentÃa siempre grandilocuente cuando hablaba de lo que él llamaba las cosas permanentes.
—Las cosas cambian —decÃa—, pero el género humano… aere perennius.
Asà era el vicario. Le gustaban las citas clásicas sutilmente aplicadas, aunque no vinieran a cuento. Más abajo, la señora Skinner, nada elegante pero decidida, parecÃa curiosamente acoplada al portillo de Wilmerding.