El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

III

Nadie sabe lo que hizo el vicario con los Bejines Gigantes.

Sin duda fue de los primeros en descubrirlos. Estaban esparcidos a intervalos a lo largo del sendero que había entre la loma más próxima y el límite del pueblo, sendero que frecuentaba diariamente en su paseíto habitual, después de comer. En conjunto, de estos hongos anormales había una treintena. El vicario, según parece, se los quedó mirando severamente uno por uno y hasta golpeó la mayor parte de ellos una o dos veces con su bastón. Incluso intentó medir uno con los brazos, pero el hongo estalló ante su abrazo de Ixión.

Habló de ellos a diversas personas diciéndoles que eran «¡maravillosos!» y relató a no menos de siete amigos la conocida anécdota de la loza que fue levantada del suelo de la bodega por un cúmulo de hongos que crecían debajo de ella. Consultó su Sowerby para ver si se trataba del Lycoperdon coetatum, o giganteum, como todos los de su especie. Desde que Gilbert White se hizo famoso, el vicario «gilbertwhiteaba». Sostenía la teoría de que al giganteum se lo llama así injustamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker