El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Un dÃa o dos después de esta conversación, o sea, un dÃa o dos después del incendio de la Granja Experimental, Winkles fue a visitar a Redwood y le enseñó una carta insultante. Era anónima y el autor debe respetar los secretos de sus personajes.
«Está usted ganándose una reputación a causa de un fenómeno natural —decÃa la carta—, intentando hacerse propaganda con la carta enviada a The Times. ¡Usted y su Alimento Estrella! Déjeme que le diga que ese alimento suyo, que lleva un nombre tan absurdo, además, tiene una relación meramente accidental con esas grandes ratas y avispas. La realidad está en que existe ahora una epidemia de hipertrofia, de hipertrofia contagiosa, que puede usted controlar del mismo modo que puede controlar el sistema solar. Es tan viejo como las colinas. Ya existÃa la hipertrofia en la familia de Anak. Fuera de su radio de acción, en Cheasing Eyebright actualmente hay un niño…».
—Escritura temblorosa y mal alineada. Será un viejo caballero, probablemente —dijo Redwood—. Es extraño que un niño…
Leyó unas lÃneas más y tuvo una inspiración.
—¡Por Júpiter! —exclamó—. ¡Si es la perdida señora Skinner!
Y descendió sobre ella, de repente, el dÃa siguiente por la tarde.
