El alimento de los dioses
El alimento de los dioses El vicario daba clases particulares al joven Caddles de un modo caprichoso. Nunca le enseñó a leer —no lo necesitaba—, pero le enseñó los puntos importantes del catecismo: sus deberes para con sus vecinos, ya que no semejantes, por ejemplo, y para con la Divinidad que castigarÃa a Caddles con extraordinaria ansia de venganza si por casualidad éste se aventuraba a desobedecer al vicario o a Lady Wondershoot. Las lecciones tenÃan lugar en el patio de la vicarÃa y los transeúntes podÃan oÃr muy bien como aquel inseguro vozarrón infantil canturreaba como un zángano las enseñanzas esenciales de la Iglesia Oficial.
—Honrar y obedecer al Rey y a todos aquellos que gozan de autoridad bajo su mando. Someterme a todos mis tutores, maestros, pastores y profesores. Considerarme inferior y reverenciar a mis superiores…