El alimento de los dioses
El alimento de los dioses El niño tuvo sus malos dÃas.
Hubo, por ejemplo, aquel disgusto del rÃo.
Hizo barquichuelos de papel con periódicos enteros, arte que aprendió observando al chico de los Spender, y echó rÃo abajo grandes tricornios de papel. Cuando desaparecieron bajo el puente que marca los lÃmites de los terrenos estrictamente privados de Eyebright House, dio un grito y echó a correr, dando un rodeo, a través del campo nuevo de Tormat —¡Dios mÃo! ¡Cómo se dispersarÃan, con toda seguridad, los cerdos de Tormat, transformando asà su grasa en músculo magro!—, a fin de encontrarse con los barcos de papel en el vado. ¡A lo largo de los prados que orillaban el rÃo solÃan ir estos barcos de papel, pasando frente a Eyebright House, bajo los ojos de Lady Wondershoot! ¡Desorganizadores periódicos doblados! ¡Vaya lindeza!
